He cambiado un par de cosas desde que ya no estoy con Coguan. Para los que no sepan de lo que estoy hablando: Coguan fue mi start-up anterior que desgraciadamente tuve que cerrar porque las cosas no salieron como previstas (ya sabes, los planes pocas veces salen).
A lo que iba. Desde que estoy con Quondos me voy una vez al año de vacaciones (con Coguan estuve 5 años trabajando con excepción de 2-3 días de descanso sin pausa). Como aquí donde vivo tengo la playa al lado me voy a la montaña. No te puedes ni imaginar las ganas que tengo de sentir la lluvia en mi cara y de dormir con sábanas (gordas). Así que crucemos los dedos para que haya un poco de «mal tiempo».
Quiero ser sincero contigo. No soy especialista en irme de vacaciones. Se me da bastante mal. Desconectar del todo es un arte y yo soy más de ciencias.
Cuando te haces «mayor» te das cuenta que el descanso y el trabajo son como el Yin y el Yan de la productividad. No puedes llegar al máximo nivel sin tener ese equilibrio.
¿Cómo pienso superar el «reto» de descansar durante mis vacaciones?
Lo que a la mayoría de personas les sale de forma natural, supone un esfuerzo para alguien que está enamorado de su trabajo (¿a que suena mejor que «workaholic»?).
Esto no supone únicamente un esfuerzo para emprendedores sino también para personas que trabajan por cuenta ajena.
Hay que irse con los deberes hechos. Las cosas importantes y urgentes tienen que estar hechas. Si te vas de vacaciones y descubres que has dejado flecos sin resolver tienes un problema. Será imposible desconectar. En caso de que haya tareas que se tengan que seguir realizando en tu ausencia tienes que asegurarte que lleves una buena planificación. Antes de organizar a terceros tienes que empezar por ti mismo.
Llega un momento donde hay que soltar el mando. Hay que empoderar a través de gestión de procesos, conocimiento e información. Nadie es irremplazable y si es el caso es que algo va mal. Irse de vacaciones supone un ejercicio fantástico para identificar oportunidades de mejora que te quitan un peso importante de trabajo. Si no funcionan las cosas sin ti es que algo va muy mal. Otorgar responsabilidades también significa asumir las consecuencias. No todas las decisiones te van a gustar pero no puedes cometer el error de penalizar el hecho de que una persona utilice la cabeza antes asumiendo el riesgo de cometer un error.
No soy gran fan de la desconexión total. Incluso a un drogadicto le dan su metadona. Sufrir por cumplir con esas expectativas ajenas de no “trabajar nada” no entra dentro de mis planes. Escribiré todos los días mi post diario. Eso no me lo quita nadie. Me gusta pensar que incluso es sano echarle un vistazo a los mails cuando los peques ya estén en la cama al final del día. Para mí esto es ocio. Justo hoy le dije a mi mujer. “Tengo el mejor trabajo del mundo. Me siento como un niño pequeño al que le dejan jugar todo el día con sus juguetes”. Soy un afortunado porque disfruto con lo que hago así que por qué me voy a privar de ello al 100% durante mis vacaciones.
¿Parece fácil? Tampoco es el fin del mundo irse de vacaciones. Pienso disfrutar al máximo. Los deberes están hechos. Así que toca desconectar en 3, 2, 1… 😉
Foto de Fotolia | @Jenny Sturm