Carlos Bravo

Hace poco un ultrafondista acabó el reto de 100 Ironmans en un año. Es un reto inimaginable que supera la imaginación de una persona que se cansa únicamente pensando en tener que sacar al perro. Me considero una persona activa que ha corrido varios maratones pero lo que ha logrado ese hombre es de otra galaxia.

100 Ironman en un año con jornada laboral y familia

El logro de esta persona es incluso mayor porque hay que tener en cuenta que a esto se suma una jornada laboral de 8 horas de lunes a viernes. Contemplar algo así va más allá de lo que se puede considerar como ultraproductividad. Mi más profundo respeto por este tipo de logro.

Hace poco encontré más información en una entrevista sobre el donde hacía la siguiente afirmación. “Esto no hubiera sido posible sin el apoyo de mi mujer y mi hija. Hemos tenido que sacrificar fines de semana, Navidades y vacaciones pero ha merecido la pena”.

Esto me llamó bastante la atención. Lo primero lo que se me pasó por la cabeza es que si su mujer e hija también lo afirmaban con la misma seguridad que todo el sacrificio había merecido la pena. Ponte en su situación. Durante un año no había otro tema, otro objetivo, otra prioridad más importante que lograr el reto.

Antes de contarte hacía donde te quiero llevar tengo que unir esta primera parte con una conversación en una comida entre amigos. Los 3 (todos padres de familia) estuvimos debatiendo sobre el tema de la productividad. Estábamos de acuerdo en un punto.

El soltero o la soltera no saben nada sobre ser productivos

Con todos mis respetos para todos aquellos hombres y mujeres sin compromisos familiares. No sabéis casi nada sobre productividad hasta no tener al menos un hijo pequeño. Ser productivo es en comparación “pan comido” cuando estás soltero o soltera porque tienes una ventaja esencial de la que no eres conscientes hasta que tu vida cambia.

Tu jornada laboral deja de ser flexible. Tienes entre 2-3 horas fijas de lunes a viernes donde estarás obligado de abandonar el trabajo y dedicarle tiempo a tu familia. Por la mañana toca vestirlos, llevarlos a la guarde, al medio día a veces recogerlos y por la noche acostarlos.

Antes tu día era flexible. No conocía limites porque no había barreras o interrupciones. El problema de parar una tarea no es únicamente el tiempo de interrupción sino también el que tardas para poder retomar en el punto donde la has abandonado. La pérdida es doble por la tanto: tanto la efectividad como la eficiencia se ven afectadas. Los fines de semana ya no sirven como comodín porque sábado y domingo lo pasas con la familia.

Ahora bien. Todo lo contado arriba no siempre tiene que ser el caso. Puedes ser padre o madre de un día a otro sin que tu vida profesional cambie demasiado. Esto siempre dependerá del peso que tu pareja está dispuesta a asumir y el acuerdo que habéis encontrado. Hasta aquí todo bien.

La importancia de la productividad de grupos

Este acuerdo no siempre tiene que aprobado por ambas partes. En ocasiones se asume que la pareja ya que no trabaja tiene que asumir toda la nueva carga. Cuando las cosas no están habladas y definidas pueden surgir los problemas. Puede caer el argumento por una parte que el que trae el dinero a casa tiene que mantener la flexibilidad para poder asumir su rol.

En este caso podríamos hablar de una productividad egoísta. Decidimos de forma unilateral que nuestro tiempo es más importante que el de los demás. Esto no se expresa necesariamente entre parejas. También es algo que podemos encontrar a diario en el trabajo.

El error está en entender la productividad como un concepto a nivel individual. Cuando hablamos de empresas o de organizaciones de cualquier tipo lo que importa es el trabajo en equipo. Por lo que es más importante la productividad del grupo que la del individuo.

“No tengo tiempo” no puede ser una excusa cuando se están priorizando los propios avances sobre los del grupo. “Hoy trabajo desde casa” puede en ocasiones frenar tareas de terceros porque se dificulta el intercambio de opiniones y por lo tanto se frena la comunicación.

Sin equipo rindo 5 veces más porque no tengo a alguien cada 15 minutos que me haga una pregunta. Ir a medio gas a nivel individual significa poder tirar de los demás para que ellos avancen mejor. No iremos más rápido pero sin duda llegaremos más lejos.

Foto de Fotolia | @YekoPhotoStudio

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