Carlos Bravo

Cuando lees artículos sobre motivación, la mayoría de los autores que es per se algo positivo. Pocos analizan los lados oscuros que puede conllevar ser una persona altamente motivada.

No soy psicólogo ni tengo estudios sobre el tema a mano. Lo único que te puedo aportar es mi propia experiencia en primera persona y la de las personas que me rodean.

Hace poco tuve la oportunidad de pasar un par de días en Alemania. Estuve hablando con mi sobrino que en breve habrá acabado el instituto. Quiere hacer lo por ahí llaman un “Dualstudium”. Consiste en estudiar y trabajar en paralelo.

Le dije que me parecía la peor idea del mundo porque la universidad aparte de estudiar también estaba para disfrutar. Para trabajar ya tendría todo el resto de su vida y que estos años eran de los mejores en su vida y que debería sacar provecho de ellos al máximo. Se sorprendió bastante porque no era necesariamente la persona de la que esperaba esta reacción.

Tengo claro que no voy a poder convencerlo porque ya tenía la decisión tomada antes de pedirme mi opinión. Tenía la esperanza que iba a confirmar y aprobar sus planes cosa que no hice por lo que me insistió durante bastante tiempo con el tema.

La cantidad de energía te puede llegar a quemar

Mirando atrás tiene el síndrome que en mi familia se extiende bastante con esta edad llamado sobremotivación. Es bueno y malo al mismo tiempo. Cuando eres relativamente joven te sirve como fuente de energía infinita que parece nunca acabarse.

Lo que no sabes todavía es que estás gastando fuerzas que no se renuevan tan fácilmente. Eres capaz de asimilarlo sin sentir demasiado el dolor. Es un fenómeno bastante conocido en el mundo de los negocios que ya había descrito hablando sobre el peligro del emprendedor con pasión.

Con el tiempo lo que era tu sueño se puede convertir en tu pesadilla. Lo he vivido en primera persona en los últimos dos años de mi primera start-up. No vivía las cosas con la misma ilusión que al principio. Había corrido demasiado rápido sin ninguna pausa. 5 años sin vacaciones no es vivir, es quemarse por tener la falsa creencia que descansar era para débiles.

Los objetivos no se cumplen por falsas expectativas

Un gran problema de la sobremotivación es que implica sobreestimar sus propias capacidades. Con ello se plantean objetivos que no son realista y por lo tanto no se alcanzan.

La falsa creencia que todo es cuestión de esforzarse más genera un circulo vicioso de decepción y frustración. No estar a la altura de las propias exigencias es una de las peores cosas que te puede ocurrir.

El principal error es empezar por el objetivo final en vez de empezar por pequeños pasos. En vez de superarse día a día asimilando un mayor esfuerzo poco a poco se intenta correr una maratón desde cero cada día.

Tanto el cuerpo como la mente se encuentran en estado continuo de fatiga extrema que no permite avanzar lo deseado que incluso te hace retrasar.

El mejor consejo que me estoy aplicando a mi mismo es avanzar con pequeños pasos, tomarse pausas y no considerar la falta de avances como el fin del mundo. Los planes nunca salen pero con paciencia se llega.

Poco a poco, paso tras paso.

Foto de Fotolia | @Sailorr

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